martes, 10 de septiembre de 2013

Sonrisas y abrazos en Pico Truncado


El fin de semana estuve en la XV Feria del Libro en Pico Truncado, Santa Cruz.

Lo primero que se me ocurre decir es que no es para nada fácil llegar a las quince ediciones. Generalmente las Ferias del Libro son eventos culturales que ocurren solamente una vez al año. Las Ferias del Libro no dependen de la cantidad de gente que asiste a ellos para volver a repetirlos sino de la voluntad y cohesión que logran los organizadores. Las Ferias del Libro son eventos por los que la gente pregunta cuando saben que no se van a hacer. Las Ferias del Libro suelen ser esos lugares a los que la gente dice que va a ir y que no se va a perder, pero que ante cualquier imprevisto, cualquier visita, cualquier excusa, la mayoría deja de lado. Las Ferias del Libro son siempre blanco de críticas, rumores y sospechas, y siempre hay alguien que dice qué es lo que se tiene que hacer para la próxima edición, a quién traer, qué exponer, cómo distribuir el lugar, y hasta el logotipo o la imagen representativa.
Eso sí: a la hora de mover sillas, ubicar las mesas, preparar los stands, atender a la gente, todo eso que se llama logística y que es fundamental para que la Feria se realice, siempre son los mismos, siempre esos diez o doce más o menos que se arremangan la camisa y ponen manos a la obra.

Ciudades mucho más importantes que Pico Truncado ya no tienen Feria del Libro, como Comodoro Rivadavia por ejemplo, que solo tuvo nueve ediciones y ahora hace varios años que parece no extrañarla tampoco. Por eso es que lo primero que es necesario decir es que esta Feria fue y es importantísima.

Pero no es solamente una cuestión de constancia y fuerza de voluntad lo que sostiene esta Feria del Libro, sino la calidad y calidez humana de los que la hacen posible. Yo los siento mis amigos, tanto Norberto Miranda como Mónica D´Elía o Elvira o Lorena Laporta y todos los que sostienen la Biblioteca Aimé Painé, son personas muy afectuosas, atentas y dispuestas. Entrañables amigos que me hacen sentir cuidado y en casa. Me hacen sonreír.

La Feria del Libro de Pico Truncado crece año a año. Cada vez suben un poquito más la vara. Este año se vio prestigiada por la escritora Cristina Raffanelli, por el artista plástico Patricio Barrett, por la Cuentacuentos Elizabeth Gothelf, la poeta Viviana Díaz, el escritor Gustavo Bustos, la querida autora Susana Lemos, el dúo Karma que llegó desde Cuba (Excelente), Marcela Alaniz, Marcelo Serafini y por cada una de las actividades locales tanto para las escuelas como para el público en general que asistió en buena cantidad a todas. Pero no se trata solamente de talentos sino que además son seres humanos cercanos, afables, interesantes y buenas personas. Imposible no sonreír.
 
 
Y los chicos de las escuelas nos visitan, se acercan, preguntan, levantan los libros. Ya me había hecho unas cuantas amigas de tercer grado el año pasado por lo que este año tuve la visita de mis amigas de cuarto. Y tuve la sorpresa de los "Susurradores de poemas", grandes y chicos leyendo poemas a través de unos tubos de cartón sólo para quienes prestaban sus oídos. Maravillosa actividad que hizo sonreír a todos.

Me gusta ir a la Feria del Libro de Pico Truncado para verlos, para charlar con ellos, para saber de su vida y de la ciudad y su gente, me gusta verlos orgullosos de su trabajo anual y cómo sonríen. Me gusta que los libros de la editorial estén en la Biblioteca, me gusta conocer a nuevos lectores y escritores truncadenses, me gusta que me compren libros y que me pregunten por las novedades y charlar de lo que nos pasa en Patagonia, porque en las coincidencias encontramos también compañía y miradas complementarias y sonrisas, claro.

En fin, me gusta sonreír y sé que en Pico Truncado, en su Feria del Libro voy a encontrar sonrisas y abrazos, y siempre recibo más de lo que puedo dar. Muchísimas gracias.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermosa reseña, dan ganas de haber estado ahí, de haber podido compartir los libros, a los autores, los eventos... ojalá que esta feria continúe por muchos años...

Carlos Batista

Pernando Gaztelu dijo...

Hola, no sabés cømo hacés sentir lo que contás de la feria del libro, de pico truncado, de su gente, de ese momento... Graciascpor contarlo, un saludo.

Julian Melero dijo...

felicitaciones por todo el esfuerzo que ponéis para que sea un éxito

Jeniffer Moore dijo...

Felicidades! Hermosa crónica! La he compartido en Facebook con mis amistades del arte de todo el mundo.
Un cordial saludo desde Miami, Usa.

Jeniffer Moore
Escritora

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Labo dijo...

¡Hola! Me encantó el artículo, me hizo sentir que hubiera disfrutado mucho asistiendo a la Feria del Libro de Pico Truncado. ¡Felicitaciones!

Silvina Troicovich dijo...

Me emociona ver el trabajo de todos, ¡felicitaciones!

Cristina F dijo...

Un alimento para el alma estos encuentros. Un gran abrazo y gracias por compartir

Anónimo dijo...



Me alegro muchísimo por el éxito merecido. Buenísima la reseña.

Abrazo,

Alicia Márquez

MARISA NIDIA CHAZARRETA dijo...

Así es, cada Feria, cada Muestra nos permite ese reencuentro provechoso para el alma, con los colegas. Y sí, así es, en grandes ciudades a veces la Feria se distorsiona y termina siendo un evento comercial. Pero por suerte la creatividad està a tiempo para generar otros encuentros igualmente jugosos. Y sí, tambièn son siempre 10 o 12 ( o menos) los que nos arremangamos sin que nos lo pidan, pero Disfrutamos tanto con ello!
Un gran abrazo, querido amigo, y a seguir haciendo!! MARISA.

Laura dijo...

Muy buena crónica Rubén! Me gusta participar en todas las actividades de las Ferias del libro, siempre en Buenos Aires, y este año lo hice con los susurradores. Realmente fue maravilloso.

Emily dijo...

Gracias por tu nota tan vívida y reconfortante.
Dan muchas ganas de ir a esa Feria!
Un abrazo
Emilce Strucchi

Adelaida G. España dijo...

Muchas gracias por compartir tu experiencia en la Feria. El articulo me ha parecido genial. Te deseo mucho exito y te mando un saludo afectuoso. Adelaida G. España